Nuevo emplazamiento
Entrada el miércoles 04 marzo 2009 a las 10:48 por Marga
Debido a problemas técnicos del blog, me traslado a la siguiente dirección:
http://margaylasletras.blogspot.com/
¡Os espero!
Crash
Entrada el lunes 02 marzo 2009 a las 9:05 por Marga
Las aves cantoras con una personalidad arriesgada y que se exponen más a los depredadores tienen también más éxito en los cortejos sexuales, según un estudio realizado por investigadores belgas y húngaros. Pero, ¿cómo se conoce el temperamento de un ave durante un simple flirteo? Muy sencillo: escuchándola cantar. Desde hace tiempo se sabe que el canto de las aves juega un papel importante y bien conocido en la selección sexual. Un canto llamativo es propio de aves osadas, ya que no sólo atraen el interés de las hembras, sino que también llaman la atención de los depredadores. El repertorio vocal de un ave también dice mucho de su idiosincrasia: los individuos más aventureros exploran un mayor rango de hábitats, donde escuchan sonidos variados que incorporan después a sus cantos.
Al fin y al cabo, desde el punto de vista evolutivo, la valentía y el espíritu aventurero son rasgos de personalidad que suelen aumentar el éxito reproductivo, explican los investigadores. (Muy Interesante)
Anoche, viendo en televisión Crash, observé una escena significativa sobre la importancia que la hembra/mujer concede a la valentía: el vehículo de un matrimonio de color (negro), es apartado de la carretera por un par de policías, ya que éstos contemplan cómo ella está agachada sobre él... El poli malo -racista- aprovecha la ocasión para ridiculizar al marido y cachear abusivamente a la mujer, ante la callada mirada del primero, que incluso -para evitar males mayores- ordena cerrar el pico a la esposa y pide disculpas a los agentes por el "escándalo público". Ella, indignada, lo mira con repulsión y odio infinitos, al tiempo que insulta al policía por su comportamiento, echando en falta la intervención del sensato marido. Una vez concluído el manoseo, el policía da el visto bueno para la continuación de su marcha, tras lo cual, ella rechaza de plano al esposo, al que tacha de cobarde -entre otros improperios-.
A esta mujer, "su hombre" se le ha caído del pedestal. Ya nunca será lo mismo... por mucha razón que al marido pudiera haberle asistido. Es así.
Quizás por ese deseo innato de protección masculina -se diga lo que se diga- a las mujeres nos atraen los valientes. Y, tal vez por ello, en una primera etapa de nuestras vidas confundamos al chico malo (osado) con el hombre audaz y emprendedor. Afortunadamente, con los años, somos conscientes de que cierto grado de "cobardía" no sólo no es repudiable, sino altamente aconsejable.
Pero -ojo- sólo en casos aislados y en situaciones muy delicadas, porque una vez que el hombre se ha caído de su trono, dificilmente volverá a recuperar el puesto. Eso sí, su integridad física, a pesar del golpe, seguirá intacta...
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Taquicardia platónica
Entrada el jueves 26 febrero 2009 a las 9:25 por Marga
"Este tipo de sentimiento, en el que prima la atracción espiritual sobre la sensual, toma su nombre de las ideas de Platón. En sus Diálogos, el filósofo definió una emoción basada en el amor a la belleza que, según él, surge entre un hombre y un muchacho. Para los neoplatónicos renacentistas, el amor ideal sólo se siente tras comprender que la belleza es más perfecta cuanto más se aparta de la materia corruptible. Y hoy se entiende por amor platónico la relación en la que las circunstancias impiden practicar sexo, pero este está presente, aunque sólo sea en las fantasías eróticas de una de las partes." (Muy Interesante)
Y digo yo... ¿para qué sirve un amor platónico? ¿Por qué casi todos hemos tenido -o tenemos- un amor idealizado en algún recodo oscuro de nuestra mente? ¿Esto nos hace bien... o nos tortura inutilmente?
Ahora mismo, en esta época de mi vida no sufro (y digo bien) de amor platónico, pero este concepto dramático me acompañó durante un tiempo en la adolescencia. Varios años. Todo el contacto que mantuve con este chico, ignorante de mi fatalidad, fue el de un par de bailes en la discoteca... Suficiente para recrear toda una vida de empalagosa felicidad juntos... Afortunadamente, el platónico -el malote que a mí me correspondía- se declaró y casó con otra, de la que ahora está separado...
Pero cuando hemos coincidido casualmente en el ascensor de mi antiguo domicilio (éramos vecinos), ya en mi situación personal actual, el corazón -que ya lo había olvidado y enterrado- ha vuelto a latir a mil por hora y mis mejillas han tomado más color que el de un turista alemán, veraneante en Mazagón, en pleno agosto... Es algo que únicamente me ha sucedido con este señor. Pienso que se debe a una situación inconclusa, en un periodo de tiempo difícil y dentro de una mente fantasiosa como la mía.
Por suerte, no tengo ya necesidad de volver al Barrio de la Macarena donde residía (y donde vive él, de nuevo con sus padres...), ya que mi madre cambió su domicilio hace un par de años. El entierro, ahora, es definitivo e irreversible, así como la idea platónica recurrente en algunos sueños...
No obstante, tengo que agradecerle algo. A pesar de las editoriales. A pesar de que, probablemente, algún perito de sus departamentos de lectura haya pensado -para sí- que la historia es poco consistente y fantástica (despectivamente entendido), increíble y nada realista...
Gracias a él se escribió Evocación, e independientemente de que algún día este libro vea la luz, a mí me sirvió y mucho. Una vez concluída la novela, las pesadillas terminaron... para siempre.
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