Las jitanjáforas: escribo raro, luego existo...
Entrada el jueves 28 agosto 2008 a las 11:19 AM por Marga
En una jitanjáfora, es decir, una forma de hacer poesía donde lo más importante es el juego de palabras, reales e inventadas, y el sinsentido de las oraciones, se vale de todo, incluso prosa poética.
La musa de este tipo de textos es el humor, ese rasgo capaz de arrancarte desde leves sonrisas hasta sonoras carcajadas, pero resulta extraño que, aunque las líneas de las jitanjáforas no nos digan nada en cuanto a significado, pueden hacernos sentir de qué hablan, y decimos sentir por qué uno de sus elementos más importantes es la sonoridad. A las jitanjáforas, por su naturaleza, también se les llama disparates poéticos, entendiendo al disparate en su primera acepción de acuerdo con la Real Academia Española: "Decir o hacer algo fuera de razón y de regla”.¿Qué tal? Pues ya sabéis: cien por ciento seguro que con un texto como éste difícilmente podréis enamorar a alguien, pero es altamente probable que le provoquéis una amplia sonrisa.
Alfonso Reyes, en La experiencia literaria, las define como: "Un poema que no se dirige a la razón sino más bien a la sensación y a la fantasía. Las palabras no buscan un fin útil, juegan solas, casi". (sepiensa.org.mx)
Ejemplo en un poema infantil:
De la una la tuna, de dona la tola
tela canela, cala la pala
pampamirón, vete si quieres
que tú no eres el coloborón.
Ejemplo de jitanjáfora conocida: Supercalifragilístico-espialidoso... (imposible decir sin cantar...)
Yo me definiría tal que así: "mujérgala aspirante a escriloca, hambrívora insaciable de sueños, rubicoide y mariojos, mas no temáis: es todové y pocotoca..."
Editado en: jueves 28 agosto 2008 11:27 AM
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Los puentes de la duda
Entrada el miércoles 27 agosto 2008 a las 11:20 AM por Marga
"Los puentes de Madison.- ¿Quién no necesita un romance, aunque sea tan breve como un suspiro? (Vídeo del final de la película) Drama romántico / SINOPSIS: La paz y el aburrimiento de una tranquila ama de casa que vive en una granja con su familia, se ven alterados con la llegada al lugar de un fotógrafo del National Geographic. Un verdadero amor y una pasión desconocida nacerán entre ellos. (FILMAFFINITY)
Meryl Streep es un ama de casa que abandonó sus sueños por cuidar de su marido y criar a sus hijos en una pequeña granja del perdido condado de Madison. La llegada de un fotógrafo del National Geographic (Clint Eastwood), un fin de semana que su familia está fuera, le abrirá los ojos y el corazón a un mundo enterrado en años de rutina, y le hará aflorar sentimientos escondidos que entrarán en conflicto con la persona que ha sido hasta ese momento. Curiosamente, el mejor melodrama romántico de las últimas décadas no está protagonizado por guapos adolescentes, sino por dos maduros actores que nos regalan una historia de amor conmovedora, real y de una sutileza mérito del clasicismo del mejor Eastwood-director. La ceguera de Hollywood la nominó a sólo un Oscar -mejor actriz-, pero tras su visión uno se pregunta si realmente en todo el metraje de "Braveheart" más "Babe" más "Apolo XIII" -las 3 principales películas nominadas ese mismo año- hay un atisbo de tanta sutil intensidad como en esa escena en la que el duro Clint llora de amor bajo la lluvia mientras la mano de Streep duda entre abrir la puerta a una nueva vida... (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)
"Melodrama con el silencio como principal excusa. No hay acción y, sin embargo, la pasión empapa la pantalla en cada palabra sin pronunciar, en cada mirada desviada" (Luis Martínez: Diario El País)
"Maravillosa película" (Ángel Fdez. Santos: Diario El País)"
Anoche, Canal Sur emitió este clásico del cine. Tampoco la había visto, a pesar de ser una película de 1.995, pero cuando se escucha tanto sobre una cinta y al mismo tiempo está protagonizada por una de mis actrices favoritas, no me queda más remedio que sentarme a pasar un mal rato...
¿Por qué? Porque sabía que acabaría hundida, como así fue. Quería verla acompañada, pero una vez más fue imposible, lo cuál hizo que no pudiera desahogarme de otro modo que con lágrimas. Eso sí, bien disimuladas.
Me quedé maravillada al escuchar las siguientes palabras dichas por él, antes de irse para siempre: "No quiero necesitarte, porque no puedo tenerte..." o "una certeza como ésta (la del amor de ambos) sólo se presenta una vez en la vida..."
Con el ánimo apaleado, me preguntaba por qué permitimos que la rutina y la indiferencia se acomoden en nuestras vidas.
Y por qué algunas personas nacemos con un sentido del deber tan desarrollado.
Editado en: miércoles 27 agosto 2008 12:04 PM
Insatisfacción
Entrada el martes 26 agosto 2008 a las 11:56 AM por Marga
Tras leer "Dos Niñas vestidas de azul", complicada novela de intriga en la cuál me perdí hasta yo, entre las numerosas descripciones, nombres, apellidos e intereses ocultos, disfruto de la sencilla lectura de "Nuestra incierta vida normal" de Luis Rojas Marcos. Uno de los muchos ensayos de este psiquiatra sevillano. Cuando lo termine, daré mi opinión.
Ésta es su sinopsis:
"El prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos nos presenta las claves para neutralizar los sentimientos de inseguridad y desasosiego que socavan nuestra paz interior y reducen nuestro nivel de satisfacción con la vida en general.
El autor nos recuerda que la capacidad de superación del ser humano no es un mito ni un don divino ni un misterio, sino una habilidad muy real, un atributo congruente con las ganas de vivir y que tenemos la obligación y el derecho de recuperar."
En uno de sus capítulos, el profesor hace hincapié en la importancia de la formación de la autoestima cuando somos pequeños. Personalmente, creo muy difícil poder fortalecer ese sentimiento en la edad adulta. ¿Nos sentimos inferiores porque no se dan las oportunidades, o... no se dan las oportunidades porque nos sentimos inferiores?
¿Por qué tendemos a destacar, incluso entre los que más queremos, los aspectos negativos o desfavorables de las personas, y sin embargo callamos ante su belleza, su bondad o su buen hacer? ¿Por qué cuanta más confianza existe entre los seres humanos, tanto más tiranos, en ese aspecto, nos volvemos con ellos?
Ejemplo frívolo y simple: hace unos días (como ya sabrá quien me siga), por parte de dos mujeres allegadas se me insinuó la posibilidad de mejorar con un color de pelo más claro. Se me insistía en que "antes estaba mejor..."
Buscando como siempre la aprobación ajena, lo hice. Ya no soy exactamente la de la foto. Llevo mechas rubias... que, la verdad, me hacen parecer más joven (y más buena...) Nota mental: no nos fiemos de las apariencias.
Ayer mismo, me reuní con las citadas mujeres. Pensaba que, al verme, exclamarían algo así como "¿Ves como ahora estás mucho mejor...?" La reunión duró horas, se trataron todos los temas, incluso el del pelo (en otras personas).
A mí no me dijeron ni pío. Quizás sea buena señal...
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